LA “WEB´A”: la pala con que cavamos nuestra tumba.

Por Francisco Aguilar

Hoy en día, quién no ha experimentado esta famosísima y placentera sensación del sinónimo de pereza, que tiene variantes como “güeva”, “hueva” o “web´a”, para expresar que se está perdiendo el tiempo, como en este caso lo hago en la computadora. La acepción de esta palabra que se ha hecho tan famosa y que se ha vuelto una excusa para hacer nada, al grado de olvidarnos de nuestros deberes cotidianos, tiene sus orígenes en la conceptualización de una persona con testículos grandes, pero no de aquéllos que denota valor o arrojo, ya que ésta es una acepción diferente; sino en tono peyorativo, se refiere a aquélla que los tiene tan grandes que le impide moverse para realizar actividades elementales.

 Pero analizando con seriedad este calificativo y aunque la palabra en si no merezca ese tono, si somos observadores, esta actitud no es nueva, el hombre ha sido perezoso desde tiempos inmemorables de tal suerte que actualmente se ha hecho más profundo el hoyo de nuestra tumba, es decir que los grandes inventos, se han hecho por una razón, que desde el punto de vista mercadológico con el cual nos han adoctrinado, se dice “para hacer mas fácil el trabajo del hombre”, sin embargo desenmascarando esto, nos diría que los inventos sólo han convertido más flojo al hombre justificando esto en aras de la eficiencia.

 Esto me recuerda a una frase que oí: “la hueva jamás se puede transformar en trabajo, pero el trabajo si se puede transformar en hueva”. Y esto es cierto, cada vez que tenemos algún trabajo que hacer, nos da hueva, quizás lo hacemos (si es que no tenemos muchísima hueva), pero quizás lo hacemos mal o de plano no lo hacemos.

 Como ya dije al principio del documento, ¿a quién no le ha dado hueva? he llegado a pensar que esto se debe a que esta sensación se pega, refiriéndome a que se pega como una enfermedad, con tan sólo juntarte con otros “huevones”; ¿a poco no cuando te juntas con alguien que tiene hueva te da hueva a ti también?, es más a esa persona le llegas a decir “me das hueva” Tan, pero tan grande puede llegar a ser la hueva que incluso la misma hueva da hueva.

 Por eso digo que con esta misma pereza el hombre está cavando su propia tumba y las de los demás, y sí que es una gran tumba, como prueba de que estamos cavando nuestra tumba con la pereza, está la contaminación ambiental que nos afecta a todos, pero que también todos aportamos nuestro granito a favor de esta contaminación. Otra prueba de esto es la ignorancia, el sólo hecho de no saber hacer las cosas nos puede llevar a nuestra muerte.

 Un ejemplo de cómo la pereza influye en la contaminación ambiental, podemos mencionar las bolsas desechables del comercio. Antiguamente las personas que solían ir al mercado, llevaban sus bolsas del mandado – estas bolsas eran reusables por un tiempo considerable -, pero ahora muy rara vez se puede ver a una persona con sus bolsas del mandado; por el contrario, ahora la gente carga con bolsas desechables que les suministran los comerciantes al empacar la mercancía adquirida. De esta manera, sin darnos cuenta, o quizás sí, pero nos vale, estamos creando una infinidad de basura altamente contaminante para muchos años por su lenta degradación.

 Otro invento que es fruto de la hueva son los pañales desechables. Por la pereza de no lavar pañales de tela, se han inventado los pañales desechables provocando nuevamente una enorme cantidad de basura. Tan sólo cada niño usa en promedio 5020 pañales en 2.5 años, imagínense la cantidad de pañales que suman todos los niños del mundo.

 Sumando a mi lista otro ejemplo de inventos que afectan el medio ambiente (y ahora con este ejemplo la salud), puedo comentar que en algún momento de mi huevona vida, leí que en la época de las cavernas una persona caminaba en promedio cuarenta kilómetros al día ¡que hueva!; posteriormente en la época medieval se desplazaba montando a caballo, lo que reducía los kilómetros caminados, pero había que darle de comer a diario a las bestias, otra vez ¡que hueva!; luego inventaron la rueda y consecuentemente los carros, ahora para transportar a la familia, lo que redujo aún más el desplazamiento a pie, pero tenían que invertir tiempo y esfuerzo para preparar los arreos de la carreta, una vez más ¡que hueva!; actualmente están los trasportes impulsados por motor, estos trasportes han sido sin duda un gran invento, ya que nos ayudan a trasladarnos de un lugar a otro hasta para ir al baño, dando como resultado que ahora sólo nos desplazamos en promedio 300 metros diarios. De no ser por este invento no podríamos recorrer distancias enormes en poco tiempo. Pero no todo es color de rosa, cada invento tiene un pro y un contra, el contra de este, es el smog que produce; esto causa la ruptura de la capa de ozono y, por lo tanto, el calentamiento global, y en el aspecto de salud es una de las causas de obesidad, artritis y arterioesclerosis por mencionar algunas, todo ello por el sedentarismo.

 Ahora bien, hablemos del otro punto: la ignorancia. Los humanos somos cada vez más ignorantes, hasta tal punto de ser profesionistas no profesionales, pero ¿por qué somos cada vez más ignorantes? la respuesta es de nuevo la “güeba”. ¿Cuántos estudiantes no han visitado la página de wikipedia para una investigación, para sólo copiar y pegar? La computadora ha reemplazado casi por completo a los libros; esto nos ha llevado a un mundo ignorante. Pero, ¿qué tiene que ver la ignorancia con cavar nuestra propia tumba?

 Por un lado, la hueva y la ignorancia se relacionan en casos muy simples, por ejemplo, para poder hacer un proyecto de construcción, hay que tomar en cuenta el impacto ambiental, de lo contrario podríamos causar un daño impresionante al ambiente y, por lo tanto, a nosotros. Pero a pesar de la importancia del estudio ambiental, la mayoría de las ocasiones se omite este proceso, porque desconocemos para qué “diantres” sirve hacer todo esto.

Otro ejemplo más directo de la relación ignorancia-hueva, lo proporciona un ingeniero ignorante que construye un edificio sin previo estudio del lugar. Por lo que el ingeniero se arriesga a construir en un lugar, cuyo suelo no resiste gran peso, por lo tanto, la construcción provocará el movimiento del suelo, viniéndose abajo el edificio y provocando una masacre. Entonces, se podría decir que la ignorancia nos vuelve ciegos a prever ciertas catástrofes, que solo podríamos evitar siendo inteligentes.

 Finalizando con este tema, porque ya me dio “güeva”, podemos decir que la ignorancia y la contaminación son fruto de nuestra hueva y son causa importante de que el mundo se esté viniendo abajo. En mi opinión, la única manera de evitar todos los problemas que excavan aquel hoyo es no tener web’a. En este caso el flojo no trabaja doble, simplemente el flojo perece. Lo peor de todo es que la pereza es sólo una cuestión de actitud, basta con cambiar nuestra actitud para poder salvarnos y ser los súper héroes que cambiaremos al mundo.

 La hueva lleva a la invención de nuevas cosas, y estos inventos afectan grandemente al ambiente, pero la comercialización ha vendado los ojos a todo el mundo, ¡qué importa el ambiente mientras gane dinero o comodidad con estos inventos!, piensan muchos. Sí, es cierto que estos inventos han proporcionado grandes ganancias económicas y que en este mundo el dinero es esencial hasta para cubrir las necesidades básicas, pero estoy seguro que no habrá ningún mundo en el cual vivir si seguimos con la mentalidad de “web’a”. Por eso prefiero estar pobre y vivir trabajando más duro, que quedarme sin un mundo donde vivir.

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