Posteado por: elobservadorcampechano | mayo 27, 2008

Comer o morir es la disyuntiva de México

Estado de los ESTADOS
Por Lilia Arellano

Crisis de seguridad: ejecuciones y narcotráfico
Exigen partidos e Iglesia cambiar estrategia
Gasolina al fuego de la crisis alimentaria
Demagogia contra el hambre: campesinos

“Casi todos los crímenes que castiga la ley se deben al hambre”.
René Chateaubriand

Ante 17 meses de ineficiencia de la actual administración federal, que ha demostrado su incapacidad para resolver la problemática fundamental de la agenda nacional, los ciudadanos mexicanos presenciamos aterrorizados que el gobierno de Felipe Calderón se encuentra acorralado entre los graves problemas nacionales y de Estado que, por un lado, representan la inseguridad pública, la creciente ola de violencia, el imparable número de ejecuciones y el pánico que han logrado sembrar los cárteles de la droga y, por el otro, el fantasma del hambre que ya se hizo presente en millones de hogares por las constantes alzas en el precio de los alimentos, particularmente de artículos de la canasta básica, los cuales cada vez están más alejados de los bolsillos de los trabajadores mexicanos.
A pesar de que las organizaciones sociales, la iniciativa privada y hasta el clero han demandado un ¡hasta aquí! al crimen organizado, y un cambio en la estrategia que se ha seguido hasta el momento y que no ha dado los resultados esperados, sino que ha agudizado la problemática, el “gabinete de seguridad” que encabeza el español avecindado en Campeche, Juan Camilo Mouriño, “el inocente”, se niega a aceptar la realidad, insiste en la misma mecánica para combatir a los cárteles de la droga y se resiste a cambiar las acciones a nivel nacional para enfrentar exitosamente a los cada vez más poderosos “capos” del narcotráfico.
Desde que Felipe Calderón asumió la Presidencia de la República, el 1 de diciembre de 2006, a la fecha los retrocesos en materia de seguridad pública son cada vez más evidentes. El narcotráfico y el crimen organizado se mantienen como las principales amenazas a la paz y seguridad del país, a pesar de la intervención del Ejército en esta guerra que no le corresponde librar y por la ineficaz acción tanto de la Procuraduría General de la República como de la Secretaría de Seguridad Pública. La percepción de la opinión pública sigue siendo que la inseguridad que vive el país es el principal problema de la Nación.
La presencia del crimen no sólo no ha disminuido, sino que cada día sigue acrecentándose y de eso nos hablan todos los días los noticieros de radio y televisión, así como los diarios de todo el país que dan puntual cuenta de cada una de las ejecuciones perpetradas por impunes sicarios al servicio de los capos del narcotráfico y que ya han cobrado más de 4 mil víctimas en lo que va del sexenio calderonista. A la desigual lucha contra los delincuentes no le vemos ni por equivocación para cuando terminar, a pesar de los cuantiosos recursos económicos que se le han destinado, sacrificando el gasto social, y del creciente número de pérdidas humanas, tanto en las filas militares como en las policíacas y de muchos ciudadanos inocentes.Leer más…

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